Un diferencial rearmable es, en pocas palabras, el diferencial que necesitas, tanto en casa como en tu negocio. No me cabe duda de que te habrás enfrentado en más de una ocasión a un corte de luz. Este tipo de apagones, si estás en casa, son muy fáciles de solucionar, ya que basta con acudir al cuadro eléctrico de nuestra vivienda y volver a subir el diferencial, ya que es el que ha saltado, probablemente. Que salte el diferencial las más de las veces quiere decir que ha habido una subida de tensión puntual, y si tienes contratada una potencia inadecuada puede que esto te pase a menudo si conectas determinados dispositivos a la vez. Si este último es tu caso, lo que has de hacer primeramente es contratar una potencia adecuada, pero si ya dispones de ella, el siguiente paso es hacerte con un diferencial rearmable.

Básicamente, un diferencial rearmable es un diferencial que recupera la electricidad sin tener que subirlo manualmente. Es decir, si la luz se va, el diferencial se subirá automáticamente y solventará el problema. No obstante, si hay un problema eléctrico más grave, el diferencial no subirá para proteger la instalación eléctrica completa, puesto que forzar la luz puede deparar en problemas mayores. Sin embargo, si se trata de un problema puntual o de una subida de tensión sin importancia, contar con un diferencial rearmable puede librarte de quebraderos de cabeza.

No son pocas las personas que han vuelto de una escapada de fin de semana y se han topado con la situación de tener que limpiar el frigorífico porque la luz se fue en un momento dado y la falta de frío ha provocado un deterioro del contenido de la nevera. Esto puede suponer un gran incordio, evidentemente, pero empeora si hablamos de un negocio. Si has cerrado tu local por vacaciones y al volver te encuentras con que ha habido un apagón y nadie ha podido solventarlo, toda la comida que tengas almacenada en las cámaras tendrá que tirarse, y eso además de ser un incordio es también una importante pérdida económica, por lo que lo más inteligente es contar siempre con un diferencial rearmable.

Cómo instalar un diferencial rearmable y cuáles son sus ventajas

Manipular un cuadro de luces siempre puede ponernos en tensión, y nunca mejor dicho. No deja de ser cierto que siempre es recomendable recurrir a profesionales para cualquier tipo de instalación eléctrica, pero también es verdad que hay pequeñas tareas que podemos realizar por nuestra cuenta que no suponen un riesgo y que pueden aportarnos muchas ventajas. Sin ir más lejos, un diferencial rearmable es un elemento cómodo y que no supone complicación ni al instalarlo ni al emplearlo, y es una opción mucho más rentable y segura que otro tipo de diferencial. Para empezar, te garantiza recuperar la electricidad, aunque tú no estés en casa para asegurar de ello, y, además, en caso de que eso no pueda suceder, se mantiene desactivado para proteger todo el sistema eléctrico de tu vivienda.

Esto último lo consigue gracias a su funcionamiento. Al irse la luz, el diferencial rearmable trata de recuperar la luz tres veces. La primera a los tres segundos de que la luz se haya ido. Si vuelve a saltar, vuelve a intentarlo a los veinte segundos. Y si vuelve a saltar, vuelve a intentarlo tras dos minutos. Si tras esta tercera vez la luz vuelve a irse, el sistema deja de rearmarse para poder proteger la instalación eléctrica, pues significa que hay un problema más grave.

La instalación de un diferencial rearmable es tan sencilla como sustituir el diferencial anterior por este. No hace falta cambiar todo el cuadro de luces ni ningún interruptor magnetotérmico, basta con desinstalar el diferencial principal y sustituirlo por el nuevo, colocando este último en el mismo lugar en el que estaba el primero. Sencillo, ¿verdad? Evidentemente, si no te sientes confiado, siempre puedes recurrir a un electricista profesional, y en ese caso tendrás la garantía de que aumentarás la calidad y la seguridad de tu cuadro eléctrico de manera rápida y eficiente.